Derechos De Los Animales

LOS ANIMALES NO SON NUESTROS PARA COMERLOS

Desde el desenfrenado maltrato de animales en la industria de la carne y la devastación medioambiental que ocurre como resultado de ésta, hasta los grandes beneficios para la salud de una dieta vegana y su potencial para ayudar a terminar con el hambre en el mundo y con las deplorables condiciones de trabajo en los mataderos, existen innumerables razones por las cuales más y más gente está dejando la carne fuera de sus platos para siempre y se está adaptando a una dieta vegana que es saludable, humanitaria y compasiva.



LOS ANIMALES NO SON NUESTROS PARA VESTIRNOS CON ELLOS
Cada año, millones de animales son matados por la industria de la vestimenta. Ya sea que provengan de granjas peleteras chinas, mataderos indios o de la sabana australiana, una inmensa cantidad de sufrimiento va a parar a cada chaqueta con ribetes de piel, a cada cinturón de cuero y a cada suéter de lana.
Los animales en las granjas peleteras pasan todas sus vidas confinados en estrechas y sucias jaulas de alambre. Los granjeros peleteros utilizan los métodos de matanza más baratos disponibles, que son también los más crueles, incluyendo la asfixia, la electrocución, el gaseado y el envenenamiento. Más de la mitad de las pieles en los Estados Unidos proviene de China, donde millones de perros y gatos son apaleados, colgados, desangrados hasta la muerte y a veces incluso despellejados vivos para obtener su piel. La piel china es frecuente y deliberadamente mal etiquetada, así que si usas cualquier piel, no hay modo de saber qué tipo de piel estás usando.



LOS ANIMALES NO SON NUESTROS PARA USARLOS EN EXPERIMENTOS
Cada año, más de 100 millones de animales sufren y mueren en crueles pruebas químicas, cosméticas, de drogas y de comida; en clases de biología; en ejercicios de entrenamiento médico y en experimentos médicos motivados por la curiosidad. Las cifras exactas no están disponibles porque los ratones, ratas, aves y animales de sangre fría (que representan más del 95 por ciento de los animales usados en experimentación) no están cubiertos ni siquiera por la protección mínima de la Ley de Bienestar Animal de los Estados Unidos y por tanto no son contabilizados. Para probar cosméticos, limpiadores del hogar y otros productos de consumo, cientos de miles de animales son envenenados, enceguecidos y matados cada año por crueles corporaciones. Los ratones y las ratas son forzados a inhalar gases tóxicos, los perros son obligados a ingerir pesticidas y a los conejos les frotan químicos corrosivos en sus pieles y ojos. Muchas de esas pruebas no son ni siquiera requeridas por ley, y frecuentemente producen resultados inexactos o erróneos; incluso si un producto hace daño a los animales, te lo pueden vender. Las pruebas crueles y tóxicamente mortales también son llevadas a cabo como parte de programas masivos de pruebas regulatorias, generalmente financiadas por dinero de los contribuyentes de los Estados Unidos. La Agencia de Protección Ambiental, la Food and Drug Administration, el Programa Nacional de Toxicología y el Departamento de Agricultura son solo algunas de las agencias gubernamentales que someten a los animales a crueles y crudas pruebas.


LOS ANIMALES NO SON NUESTROS PARA USARLOS COMO ENTRETENIMIENTO



Los osos, elefantes, tigres y otros animales usados en circos no montan en bicicleta, ni se paran en sus cabezas, ni se balancean en pelotas, ni saltan a través de aros de fuego voluntariamente. Para forzarlos a realizar estos trucos complicados y físicamente exigentes, los entrenadores utilizan barras de metal con puntas de gancho, látigos, estrechos collares, bozales, picanas eléctricas y otras herramientas especializadas generadoras de dolor. Cuando no están actuando, los elefantes son frecuentemente encadenados en dos de sus patas, y los leones, tigres, osos, primates y otros animales son obligados a comer, dormir y defecar en minúsculas jaulas.


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